Columna

De amores cínicos todos vamos sobrados

No hay enseñanzas ni maestros que nos guíen hacia cómo elegir una pareja de vida.
jueves, 17 de febrero de 2022 · 11:09

Quizá por esto cada día somos más quienes en lo profundo de nuestra alma estamos volteando a ver hacia adentro, y por primera vez, nos reconocemos, nos admiramos y empezamos a desarrollar el amor propio: lo que en algún momento se nos vendió como egoísmo. La idea más cara creada por la humanidad.

Estamos en un mundo en donde toca protegerse de las ofensas del otro, y lo más grave, de las que nos hacemos a nosotros mismos, un mundo agotado por exceso de amantes y falta de amor.

Vivimos una época en donde el reclamo por la paz y la reconstrucción de la dignidad es un grito desesperado de cualquier sociedad. Una época en donde pasamos y malgastamos el tiempo peleando y anhelando un nuevo futuro, pero seguimos anclados en el pasado; en dependencias que no nos dejan avanzar.

El oficio más importante es el de vivir,  y desgraciadamente no hay maestros que nos enseñen esto. Hay quienes nos ayudan a mejorar nuestras vidas y hacerlas más llevaderas, pero en realidad todos estamos en el mismo barco tratando de sobrevivir. Para la elección "más importante de nuestra vida", (porque así es como nos han pintado que es esta decisión) escoger a nuestra pareja, tampoco podemos encontrar información segura.

Todo se resume a un volado que lanzas con la fe en alto, las rodillas temblorosas y con mariposas en el estómago, el cual va cargado con las mismas emociones que se viven arriba de una montaña rusa.

Todo es impredecible, no sabemos cuántos años vamos a vivir, ni cuáles serán los mejores momentos de nuestras vidas, avanzamos sabiendo que no hay información certera del futuro.

¿Qué nos queda entonces ante este panorama tan real? ¿Ante este camino tan incierto?

Al final, sólo nos tenemos a nosotros mismos con dos grandes fuerzas escondidas en nuestra esencia. La actitud que tomamos ante la vida y sus situaciones, y la tenacidad con la que vamos resolviendo cada una de las pruebas que se nos presentan en el camino.

Y es ahí en donde la importancia del amor propio y el autoconocimiento valen mil puntos para pasar de nivel. Avanzar sin el ego de sentirnos y creernos más, y sin las ofensas del otro que nos deprimen y nos hacen sentir menos, es un reto de cada día.

Valorarnos para conocer los alcances de nuestra voluntad sin confundir la necesidad con la posibilidad, también suman mil puntos.

Así que al final todo depende de la actitud que tomamos ante la vida. Pues es la vara que medirá nuestros fracasos, o bien, nuestra felicidad. Recordando en todo momento que no hay póliza de seguro para los errores del pasado, pero que son ellos los que nos invitan a vivir el futuro desde un nuevo lugar.

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